jueves, 21 de abril de 2016

PanamaPapers

84% de la inversión del Banco Mundial acaba en empresas

que operan en paraísos fiscales

LibreRed 11 abril, 2016
bancomundial
La rentabilidad es uno de los fines que toda empresa busca para su desarrollo y crecimiento propio. Sin viabilidad económica, ésta sufre y, finalmente, cierra. El problema aparece cuando el abuso por arañar una mayor liquidez termina por convertirse en un debate moral entre pagar impuestos en el lugar donde opera o evitarlos mediante paraísos fiscales. Y más, si cabe, cuando este dinero procede de fondos públicos.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo estima que los países en desarrollo pierden al menos 100 millones de dólares al año por la evasión de impuestos de empresas privadas hacia paraísos fiscales. Una práctica cada vez más extendida, más cotidiana, y que se revierte en la falta de recursos para abastecer a la población de zonas concretas de sus necesidades más básicas.
“Uno de los objetivos reconocidos por el Banco Mundial es la reducción de la pobreza y la desigualdad en el mundo”, afirma en conversación telefónica con infoLibre Susana Ruiz, responsable de Justicia Fiscal de Oxfam Intermón. Es por ello que no entiende por qué el organismo lleva años “proporcionando dinero a empresas que operan en países del África Subsahariana pero que utilizan paraísos fiscales sin un vínculo directo con su actividad principal”.
En concreto, según el informe The IFC and tax heavens que publica este lunes Oxfam Intermón, 51 de las 68 empresas que recibieron en 2015 dinero del Banco Mundial mediante la Corporación Financiera Internacional (CFI) –su filial de inversión– para financiar inversiones en África Subsahariana, utilizaron paraísos fiscales para eludir impuestos. Es decir, un 75% del total.
Estos desvíos generan “unas pérdidas de 14.000 millones de dólares, suficientes para cubrir todas las necesidades de acceso a la sanidad y educación de los niños del continente”, subraya Susana Ruiz.
El África subsahariana es una región que carece de fondos para contratar a personal cualificado para la atención al parto y para abastecer de agua potable a sus ciudadanos. Lo que se traduce en que uno de cada 12 niños mueran antes de cumplir los cinco años y que, de seguir en la línea, en 2030 existan 470 millones de personas viviendo en extrema pobreza, tal como estima el propio Banco Mundial.
Sin embargo, más allá del compromiso establecido por el organismo internacional que citaba Ruiz anteriormente, el cual permitiría frenar estas cifras, la presencia de empresas financiadas por el Banco Mundial a través del CFI se ha “más que duplicado” en la región en sólo cinco años.

Un incremento más que dramático
Según el informe de Oxfam, el valor de los proyectos destinados a empresas con estas prácticas en 2015 ha sido de 2,87 billones de dólares –el 84%–, frente a los 1,2 billones de 2010 –el 64% del total–. Un incremento catalogado por Oxfam Intermón como “dramático” y que, en palabras de Ruiz, significa que el Banco Mundial “no mira para nada en las empresas en las que invierte”.
Esta afirmación parte de que aunque la Corporación Financiera Internacional hace públicas las listas de los proyectos en los que invierte, así como información sobre sus patrocinadores, no da detalles sobre el tipo de estructura que tienen las corporaciones o del tipo de clientes e inversores que dispone; lo que posibilita la entrada de intermediarios financieros de los que “se sabe muy poco”.
“Se sabe muy poco sobre su perfil, dónde están ubicados, si están prestando los servicios adecuadas… pero estos intermediarios son los que al final va a volver a dar el dinero del CFI a empresas más pequeñas”, argumenta la responsable de Justicia Fiscal de la ONG, para añadir que esto supone un problema cíclico donde el ocultismo y la falta de información juegan un papel crucial.

Compromisos y realidades
El CFI dispone de unos estándares de actuación medioambiental y social al cual se deben adherir sus clientes. El problema es que estas bases no incluyen medidas relacionadas con los impuestos, pese a que luego estas se vean relacionadas con el desarrollo sostenible.
“El Banco Mundial debería asumir el riesgo que supone financiar a una empresa que pueda al mismo tiempo estar utilizando sistemas de planificación fiscal agresiva”, denuncian desde Oxfam Intermón. Y es que, pese a que en muchos casos la evasión se camufla por parte de terceros, en otros se realiza directamente.
Según las cifras que proporciona la ONG, en 2010 el número de proyectos localizados en un paraíso fiscal abarcaba el 12%, mientras que en 2015 ha ascendido hasta un 25%. Unas cifras que han sido denunciadas ante el Banco Mundial pero sobre las que “no ha habido una respuesta efectiva” a la denuncia planteada por Oxfam Intermón.
De hecho, una zona ocupa el 40% del total de los proyectos: las Islas Mauricio. Este paraíso fiscal es conocido por facilitar el round-tripping [inversión circular], un método por el que un inversor envía su dinero a un paraíso fiscal para luego invertirlo de nuevo en el país de origen como inversión extranjera directa y beneficiándose de exenciones fiscales y otro tipo de incentivos financieros.
“Es una práctica extendida, pero lo mismo que se ubican en las Islas Mauricio también hay otras muchas en Holanda, por ejemplo”, explica Ruiz. “Existen empresas de todos los sectores, grandes multinacionales, pero ninguna española –afirma–. No queremos dar nombres porque lo que queremos es concienciar de que es un problema global del cual el Banco Mundial es partícipe”.
“El Banco Mundial presta dinero público, sale de tus impuestos y los míos, por eso es una absoluta incoherencia que con nuestros impuestos se esté financiando la rueda del funcionamiento de los paraísos fiscales”, denuncia Ruiz, para sentenciar con contundencia: “Cuando tú estás dando dinero a una empresa que está evadiendo impuestos, estás alimentando la rueda de la evasión fiscal e impidiendo que países como los del África Subsahariana no puedan poner en marcha sus propios planes de desarrollo”. - Miriam Puelles | InfoLibre 



La CIA y otros servicios secretos implicados en los 'papeles de Panamá

Publicado: 13 abr 2016 11:06 GMT - RT
Según el periódico alemán 'Süddeutsche Zeitung', hay "intermediarios próximos a la CIA" y agentes "de alto rango" de servicios secretos de al menos tres países implicados en la filtración.
Dado RuvicReuters
"Intermediarios próximos a la CIA" además de los servicios secretos de otros países figuran entre los clientes de la empresa panameña Mossack Fonseca, inmersa en el escándalo de los 'papeles de Panamá'. Recurrieron a la compañía con el fin de "crear sociedades pantalla para disimular sus acciones", informa el diario alemán'Süddeutsche Zeitung'.
Una de las personas mencionadas en los 'papeles de Panamá' es el jeque Kamal Adham, exresponsable de los servicios secretos saudíes, quien "pasaba por ser en los años setenta uno de los principales interlocutores de la CIA" en la región de Oriente Medio, precisa la publicación.
Al despacho panameño recurrieron asimismo "los oficiales de EE.UU. que se encargaron de las ventas secretas de armas a Irán en los años 80 para conseguir la liberación de rehenes norteamericanos", relata 'Süddeutsche Zeitung'.
En el medio germano se informa de que en el escándalo también estuvieron implicados los "responsables de alto rango actuales y antiguos de los servicios secretos de al menos tres países".
El 3 de abril se produjo una filtración sin precedentes: 11,5 millones de documentos financieros del bufete de abogados panameño Mossack Fonseca revelaron la vinculación de varios jefes de Estado y numerosas personalidades de los ámbitos políticos, culturales y deportivos con paraísos fiscales. La filtración fue apodada en los círculos mediáticos como los 'papeles de Panamá'.


Infografía: Consecuencias globales de los Papeles de Panamá

Más de 20 naciones han lanzado investigaciones sobre posibles delitos financieros de los ricos y poderosos del mundo después de las revelaciones de los documentos filtrados conocidos como Papeles de Panamá de Mossack Fonseca.


Los ‘Panama Papers’ y la falta de transparencia

Publicado el 07 Abril 2016 Escrito por Marco A. Gandásegui (Alainet) - El Clarín de Chile
¿Qué trama política hay detrás de los 12 millones de documentos de la firma forense panameña Mossack Fonseca que el periódico alemán Süddeutshe Zeitung dice poseer? ¿Qué importancia tienen las 120 mil empresas de papel creadas por Mossak Fonseca en 40 años al lado de más de 10 millones que existen en EEUU y Europa?
Hay que aclarar, en primer lugar, que los documentos electrónicos de la firma panameña  no fueron filtrados (leaked). Fueron 'hackeados'. En otras palabras, el sistema fue penetrado y la información fue robada por agentes profesionales cuya identidad, por el momento, se desconoce. Según la Gazeta del Sur de Alemania, “la información provino de una fuente anónima”. Pero el diario agrega que“se supone que algunascomputadoras del despacho Mossack Fonseca fueron intervenidas por hackers a fin de obtener correos electrónicos, certificados, estados de cuenta y otros muchos documentos”.
La entidad que se hace responsable del 'hackeo', el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con sede en Washington, DC, EEUU, es financiada por los Think Tanks más reconocidos del establishment conservador de EEUU y Europa. El periódico alemán, Süddeutshe Zeitung, asumió el liderazgo en el reportaje sobre la firma panameña que maneja Ramón Fonseca Mora.
Curiosamente, entre los millones de documentos que le fueron hackeados a Fonseca, muy pocos se refieren a los negocios que la firma realiza con sus contrapartes en EEUU, Gran Bretaña o Europa occidental. Son en estos países donde se realizan las transacciones más grandes. Las revelaciones se detienen con detalle en Rusia, Islandia, México, Brasil, Argentina y España. Países importantes, pero con economías enanas comparadas con EEUU y Europa occidental.
Fonseca señala que entre sus socios más importantes se encuentran bancos y abogados en Miami (Florida) y el estado de Nevada en EEUU. Este último, junto con Delaware, son las 'lavadoras' más grandes del mundo. Compiten con sus contrapartes en el Canal de la Mancha (Gran Bretaña). Estas lavadoras, sin embargo, no son consideradas 'off-shore' (extranjeras) y pueden operar debido a la protección que reciben de sus respectivos gobiernos (Washington y Londres, respectivamente).
Panamá tiene una tradición oscura de prestar servicios a los grandes capitales financieros mundiales que se remonta a la década de 1920. En aquel entonces se creó en Panamá la 'sociedad anónima' para empresas británicas y norteamericanas sin dar a conocer sus propietarios. Poco después apareció el sistema para abanderar barcos de los grandes países con flotas marítimas. Estas operaciones no son 'ilegales' pero son inmorales. Les permite a los grandes propietarios de esos países lavar su dinero mal habido y evadir compromisos con sus respectivos fiscos. En la actualidad, los gobiernos de Washington y Londres toleran el llamado 'blanqueo' siempre y cuando se haga dentro de sus fronteras, no en lo que llaman los 'paraísos fiscales' de otros países.
Las rendijas que le permitían a los abogados  y bancos ‘off-shore’ prestarle servicios a las grandes empresas de EEUU y Gran Bretaña para lavar dinero parecen haber sido cerradas por el FMI.  La OCDE sigue persiguiendo a las firmas ‘off-shore’ que le prestan servicios a los multimillonarios que no quieren pagar impuestos en sus países de origen. Esta persecución no afecta a los bancos y abogados en EEUU y Gran Bretaña (que no son - por definición - 'off-shore').
En conclusión, los abogados panameños que prestan servicios a empresas norteamericanas, británicas y de otros países se encuentran bajo la mira de los gobiernos que quieren que el negocio regrese a casa. Estos gobiernos han atacado formalmente a los 'blanqueadores' panameños y de otros países 'off-shore' a través del FMI y de la OCDE. Ahora han dado un segundo paso. EEUU y Gran Bretaña quieren introducir otro elemento al ataque frontal contra las operaciones de bancos y abogados fuera de sus respectivas jurisdicciones. Bajo el manto de supuestas investigaciones periodísticas, han descubierto el mundo tenebroso de las transacciones financieras internacionales de países, gobernantes y otras personalidades que son descartables (Putin, Lula, Peña Nieto, Kirchner, el primer ministro de Islandia y otros). Han ignorado las operaciones de los jefes de gobierno de los países 'buenos' y de sus camarillas.
Las revelaciones (filtraciones o 'leaks') de Snowden y Wikileaks fueron transparentes en sus intenciones: descubrir las maniobras inaceptables del gobierno de EEUU. El Consorcio de Washington y sus 'papeles de Panamá' no son transparentes y aún no conocemos cuáles son, en última instancia, sus verdaderas intenciones.
7 de abril de 2016.
- Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA) 


Surgen dudas sobre el objetivo de los Panamá Papers

Publicado el 07 Abril 2016 Escrito por Luis Manuel Arce Isaac (PL) - El Clarín de Chile
La revelación de casi 11,5 millones de documentos secretos de un bufete de abogados en Panamá especializado en la creación de cuentas y empresas offshore levantan cada vez mayores dudas por su turbio origen. Es a todas luces incorrecto comparar lo sucedido a Mossack-Fonseca con el trabajo realizado por Wikileaks que responde a una transparente investigación y no a un hackeo a computadoras. Wikileaks no se basa en fuentes anónimas como sí lo admite en este caso el periódico alemán Süddeutshe Zeitung.
Una gran duda la genera el promotor del presunto escándalo, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con sede en Washington, el cual no oculta que es financiado por los denominados tanques pensantes (Think Tanks), arma utilizada por círculos de poder de Estados Unidos comúnmente denominados establishment, en sus campañas ideológicas y de desestabilización política.
También genera mucha desconfianza que de esa montaña de papeles apenas se ha publicado menos de uno por ciento y se buscan pretextos para justificar la no divulgación de los demás en los que debieran aparecer miles de instrumentos offshore usados por grandes empresas de Estados Unidos y Europa y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En cambio, aparecen entidades rusas a las que peregrinamente se les vincula forzosamente con el presidente Vladimir Putin sin demostrar nexos comprometedores. Tampoco se explica que las sociedades offshore están legitimadas por el propio sistema judicial capitalista y que el delito no consiste en poseerlas, sino en el uso ilícito que se les den.
Jamás aclararán que son instrumentos conscientemente creados por el gran capital para legitimar el fraude, la evasión fiscal y hasta el blanqueo de dinero, y que mayorean en las sociedades de las grandes urbes desde antes de la revolución industrial inglesa, el surgimiento del mercado bursátil y sus entidades supervisoras que nunca han cuestionado el offshore aunque hablen mal de los paraísos fiscales.
La respuesta a esa presunta incongruencia está en que más del 90 por ciento de los grandes capitales que forman los offshore son de reconocidas empresas de Estados Unidos, Europa y Japón.
En ellas están muy involucrados bancos poderosísimos como el USB, centenaria sociedad suiza global de servicios financieros con sede en Basilea y Zúrich, y el archiconocido HSBC, una empresa multinacional de banca y servicios financieros con sede en Londres, Reino Unido, originada hace un siglo en el entonces Hong Kong británico, y siempre liado en fraudes financieros. Ambas operan también en Panamá.
Las 240 mil empresas offshore que Mossack Fonseca ha creado en 40 años para vender legalmente al mejor postor, son un pequeño lunar al lado de más de 10 millones similares que hay en Estados Unidos, Europa y Japón, las cuales concentran los 26 billones (millón de millones) de euros que la Tax Justice Network (dirigido por James Henry, execonomista principal de la consultora McKinsey), calcula están escondidos en paraísos fiscales.
Sin embargo, las computadoras de Basilea, Zurich, Londres, Delaware, Wyoming o Nevada en Estados Unidos donde tienen sus sedes, no han sido hackeadas, ni en los papeles revelados aparecen empresas o bancos emblemáticos de esos países que son los lugares donde se realizan las transacciones más grandes en el mundo de las finanzas.
Al final, los Panama Papers son papeles mojados sin efecto judicial legal más allá del moral para aquellos individuos con cargos públicos incapaces de demostrar ante un tribunal que sus inversiones offshore tienen un objetivo lícito ni que a través de ellas burlan al fisco o caen en delitos más graves como parece haber sido el caso del exprimer ministro de Islandia Sigmundur David Gunnlaugsson, o hipotéticamente el del presidente Mauricio Macri, a quien le está costando mucho trabajo ser transparente y demostrar que las tres empresas offshers que administró son una banalidad.
Lo más claro en todo este oscuro panorama es que se trata de una maniobra de manipulación a gran escala y altos niveles cuyo objetivo no ha sido descubierto, así como tampoco si han sido o se van a lograr, y de la cual solamente se conocen a los testaferros pero no a sus autores intelectuales.

Es, sin lugar a dudas, un proceso en evolución y ebullición, que lo mismo puede encender la pradera o esfumarse como aquellos volcanes que amenazan con una gran erupción y termina con una inofensiva fumarola. No obstante las alarmas están encendidas independientemente de que ya los Papeles de Panamá se empiezan a ver como papeles mojados.

TOMADO DEhttp://noticiasuruguayas.blogspot.com/

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