sábado, 12 de agosto de 2017

Julio Borges pidió a Credit Suisse en abril bloquear a Venezuela

Una nueva arremetida correspondiente al cerco financiero y bloqueo no abiertamente declarado contra Venezuela se ha producido por parte de la entidad financiera Credit Suisse, que ha prescindido de procesar productos financieros venezolanos.
Julio Borges, quien se dirigió por vía expresa mediante una carta a 14 entidades financieras internacionales instándoles, e incluso amenazándoles, para que no participaran en el proceso abierto de monetización de reservas venezolanas de oro.
De esa manera el diputado comete abiertamente el delito de traición a los intereses de la patria.
En un memo interno, el banco suizo pidió a sus corredores que no tocaran dos obligaciones, una emitida en 2014 por la petrolera estatal Pdvsa, y otra emitida por el Estado, agregó una fuente que pidió el anonimato sin dar más detalles, reseñó AFP.
Credit Suisse solicitó igualmente a sus empleados no tocar los productos financieros emitidos después del 1° de junio de 2017 por el Gobierno venezolano. 
Lo mismo para los particulares y las empresas privadas de Venezuela que deberán recibir una autorización previa del departamento de riesgos de Credit Suisse antes de realizar cualquier operación con el banco.
El banco dice que examinará todas las relaciones con Venezuela y las entidades dependientes del Gobierno para asegurarse de que su reputación no corre riesgo. 
Credit Suisse quiere evitar hallarse en la misma situación de Goldman Sachs, criticado a fines de mayo por haber comprado 2 mil 800 millones de dólares de obligaciones emitidos por Pdvsa.
Paradójicamente la entidad financiera venía trabajando en el sistema venezolano oficial de divisas Dicom, en época reciente, lo que evidencia el interés de la entidad de participar en la actividad financiera en el país. 
Eso descoloca la súbita decisión, que podría estar ligada al conjunto de acciones que el Departamento del Tesoro norteamericano apuntala en una modalidad de cerco y asfixia contra Venezuela, por el conjunto de sanciones que desde esa instancia se vienen dirigiendo no sólo contra funcionarios venezolanos, pues ocurre en un contexto de intimidación a las instancias financieras internacionales.
La reacción de Credit Suisse es correspondiente a las solicitudes que hace meses realizara el Presidente de la Asamblea 
Nacional de Venezuela, Julio Borges, 
quien se dirigió por vía expresa 
mediante una carta a 14 entidades 
financieras internacionales 
instándoles, e incluso 
amenazándoles, para que no 
participaran en el proceso abierto 
de monetización de reservas 
venezolanas de oro.
En ese momento Borges amenazó con declarar forajidas y no reconocidas (por un eventual nuevo gobierno) cualquier operación financiera que, según Borges, sirviera para "oxigenar" lo que él llama la "dictadura de Maduro". 
De esa manera el diputado comete
 abiertamente el delito de traición 
a los intereses de la patria, en 
nombre de ella.
El parlamento venezolano que mayoritariamente fue integrado en diciembre de 2015 por diputados de la oposición antichavista, emergió luego del ascenso de una seria coyuntura económica donde la campaña opositora se inspiró en la promesa de salvar la economía. 
Julio Borges ha empleado la confianza de sus electores para actuar precisamente en la dirección contraria, convirtiéndose en un agente del boicot financiero en articulación y legitimación con las acciones del gobierno norteamericano.
El senador Marco Rubio también apoya la asfixia económica y financiera de Venezuela, siendo uno operadores más cercanos al partido Primero Justicia, del que Borges es dirigente. 
En el siguiente tuit reclama a Trump "sanciones económicas significativas" contra el país.


Las acciones financieras coercitivas del gobierno de EEUU contra Venezuela toman cuerpo y consistencia, en la medida en que la gestión de Donald Trump estudia acciones de embargo a activos y exportaciones petroleras venezolanas. 
Acciones esas que paradójicamente complicarían el escenario económico venezolano, empleado repetidamente en la narrativa intervencionista contra Venezuela.
TOMADO DE:   http://misionverdad.com
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viernes, 11 de agosto de 2017

Venezuela: La “resistencia” se subasta En dólares

 





Resumen Latinoamericano/Misión Verdad,
 10 de agosto 2017.
Nadie puede acusar a Google de “chavista”
Tampoco de “neutral”Pudiéramos decir que por las filiaciones de las empresas de servicios en la web con el Pentágono, el Departamento de Estado y la Casa Blanca, son más bien opuestas a la Revolución Bolivariana. 
Tomamos una de sus herramientas, el Google Trends, para ver la correlación entre tres conceptos: fascismo, protestas y violencia en las búsquedas de Venezuela los últimos 5 años.
La primera coincidencia de crecimientos en las búsquedas de estos tres conceptos lo encontramos la semana del 14 al 20 de abril de 2013 cuando se efectuaron las elecciones presidenciales de ese añoHenrique Caprilesderrotado en el sufragio, desconoció los resultados y convocó a sus seguidores a salir a las calles y “descargar la arrechera” (ira).
 Fueron asesinadas 11 personas, todas chavistas, entre ellas dos niños.
La segunda la encontramos en febrero de 2014, cuando la oposición venezolana emprendió acciones terroristas y paramilitares conocidas como “La Salida”
Convocaron a la población a levantar barricadas, la mayoría con fuego, hasta que “logremos sacar a los que nos están gobernando” (palabras textuales de Leopoldo López el 12 de febrero de 2014)
Las acciones insurreccionales contemplaron la actuación de grupos armados durante varios meses. Fallecieron 43 personas y 875 resultaron lesionadas, según cifras del Ministerio Público.
Se observan nuevamente fluctuaciones entre los tres conceptos a partir de abril de 2017.
 Redujimos el período temporal de búsquedas archivadas, para poder observar con mayor detenimiento esas variaciones.
 En 2017, se hace evidente la reserva para identificar a las protestas con la ideología fascista.
 Dicha categoría está siendo solapada por la incursión de un nuevo término: el terrorismo.
Quisimos entonces profundizar en las búsquedas venezolanas alternando sólo a factores que habíamos considerado inicialmente como calificadores y no como conceptos matrices.
 Las búsquedas web sobre terrorismo, guarimba y fascismo, los últimos tres meses, guardan una notoria sincronía.
Los escépticos alegarán que el terrorismo, la guarimba y el fascismo son conceptos que han sido vinculados entre sí por el chavismo.
Desde hace meses vengo haciendo seguimiento desde la versión gratuita de un monitor web que registra incidentes de terrorismo a nivel mundial basado en distintas fuentes de información. Desde el inicio de las protestas, el Global Incident Map ha señalado alertas sobre nuestro territorio. Dos hechos han generado variaciones en los estudios recientes desde ese portal: el ataque terrorista efectuado por Oscar Pérez y la incineración de varias toneladas de alimentos en Anzoátegui.
Más allá de lo que digan los medios, existe una reflexión social que es real, pero invisibilizada en los debates públicos y comunicacionales, porque el objetivo es la alienación de nuestra sociedad en la violencia.
Podrán alegar los que reprodujeron el mensaje del terrorista en sus redes sociales que fueron retribuidos en sus cámaras de eco con expresiones como “Me gusta” y “Corazones” del Instagrampero en el mundo real disparar y atacar con granadas desde un helicóptero a civiles es un acto terrorista.

Conflicto y violencia: admitido por los propios dueños


Un manifestante durante una marcha de protesta contra el Gobierno de Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela, el 26 de julio de 2017. Foto: Carlos Garcia Rawlin / Reuters.
Las protestas opositoras han sido reconocidas como “conflictivas” y “violentas” por su principal auspiciante: Estados Unidos.
El día 10 de julio, la embajada norteamericana publicó un comunicado en el que advertía de la violencia frecuente en los llamados trancazos.
 Sugería a sus ciudadanos mantenerse a distancia de los bloqueos de vías y manifestaciones porque -con frecuencia- degeneran en actos violentos.
Reeditó los mismos conceptos el día domingo cuando emitió otro comunicado en el que instaba a sus ciudadanos en Venezuela a tener en la alacena comida para dos o tres días y agua.
Y ellos deben estar muy claros de los planes considerando que el mismísimo jefe de la CIA, en el foro de seguridad de Aspen, reconoció que sus agentes están trabajando en Venezuela, en alianza con los gobiernos de México y Colombia.
El día que el sitio web de la diplomacia estadounidense emitió su primer comunicado, un grupo opositor detonó un artefacto explosivo en Altamira provocando severas heridas en un grupo de Guardias Nacionales Bolivarianos.
Diez días después, la oposición convocó a un paro que derivó en varios episodios de confrontación entre opositores debido a que el mismo fue impuesto por coacción a la población.
El video de una mujer que se indigna ante el secuestro para revestir de éxito a la acción política se viralizó.
Otra mujer resultó lesionada al intentar limpiar una barricada que impedía el tránsito en su urbanización en el estado Carabobo.
 Una fuerte discusión se generó entre los opositores de la comunidad. Dos mujeres jóvenes concluyen el video diciendo una “yo no voto por esta vaina”, a lo que la otra responde “¿qué más dictadura que esto?”, haciendo referencia a los bloqueos.
El periodismo fue blanco de agresiones durante el paro. El partido Primero Justicia, uno de los promotores del secuestro, tuiteó con la etiqueta “Dejen pasar a los periodistas”: curiosa protesta contra sus manifestantes.
Ese día nuestro canal (VTV) fue atacado sin considerar que en las instalaciones se encuentra un centro de educación inicial.
 Uno de los lesionados fue Winston Delgado, jefe de planta del canal privado Globovisión, de tendencia opositora. Fue rescatado por funcionarios de la GNB y trabajadores de VTV.
Miembros de la llamada “resistencia” se exhibieron con armas largas.
 Al ocaso de la jornada en Venezuela se lloraba a dos víctimas fatales.
Sin embargo, la prensa no condena la violencia: por el contrario, la glorifica. 
La estructura discursiva de los medios tradicionales y todo el andamiaje de distribución de información para el consumo masivo y la cultura que desarrollan para el promedio de la población se ha esmerado en convertir a la violencia política en una moda, es decir, darle glamour al odio de clase.
Un estudio de L. Rowell Huesman titulado “El impacto de la violencia en los medios electrónicos: teoría científica e investigación” confirma que la exposición de imágenes violentas en los nuevos medios, así como en los tradicionales, inciden en comportamientos violentos a corto y largo plazo.
 Es evidente que la situación se agrava cuando los medios ensalzan la violencia.
Citamos a red58.org: “En este ambiente de guerra psicológica surgen los grupos de exterminio, a la vista de todos, con la activa legitimación de los dirigentes de oposición y las transnacionales mediáticas”.
La naturalización de la violencia en Venezuela ha pasado también por limpiarle de componentes ideológicos al fascismo y por revestir de heroicidad el terrorismo.
 El márketing exige que se otorguen virtudes al producto que vas a colocar en el mercado: la “resistencia” es, hoy, una mercancía que se subasta en dólares.
No conforme con la inversión de algunos sectores de la oligarquía nacional, de las instituciones internacionales, y los dólares de los contribuyentes estadounidenses que se donan a estos grupos armados, la violencia opositora incursiona como producto de “conciencia” en las plataformas de “micromecenazgo” o crowdfunding, según una investigación difundida por Misión Verdad.
Hay experiencias muy precarias como la petición “Venezuela: La Hora Cero” en el sitio web Go Fund Me, en el que solicitan dinero para blindar de insumos a los grupos de choque.
 Tal vez, expresiones más francas, obtienen mejores resultados. La petición “Abraza a Nuestros Héroes Venezolanos”, que busca fondos para gastos clínicos y “para la cobertura periodística” ha recolectado más de 10 mil dólares.
Misión Verdad alerta que estas estrategias son un “mecanismo de intervención indirecta y el blanqueo de dinero” que tiene como intención “armar un ejército irregular, soporte de la llamada ‘Hora Cero’ que tanto anuncia la MUD en su desespero interno y presión internacional por concretar un golpe de Estado contra el chavismo”.
Mientras a los militantes de oposición en Venezuela los hacen pactar con prácticas violentas y propias del fascismo, otros, en el exterior están incursionando en el lucrativo negocio de la guerra.

TOMADO DE:   http://www.resumenlatinoamericano.org
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jueves, 10 de agosto de 2017

Los crímenes de la dictadura de Pinochet: la realidad superó la ficción